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Reflexiones, Salud Emocional

Perdónalo, pero por favor, no regreses junto a él.

¿Quién ha dicho que perdonar significa volver junto a quien te lastimó?

Durante mucho tiempo se ha creído en esta falsa teoría, y es que ¡no! Que perdones a alguien no significa que debas volver a confiar en esa persona, sino que se trata de expulsar y eliminar todo rastro de rencor y sufrimiento que habite dentro tu alma.

El perdón trae consigo paz y tranquilidad a tu vida, se trata del primer paso para sanar tus heridas. El dolor y el rencor te anclan más a la oscuridad, dificultan tu camino hacia tu bienestar. El perdón no significa volver junto a esa persona que te lastimó, pero es indispensable en tu proceso de recuperación.

Cuando perdonas a alguien el mayor benefactor eres tú mismo, porque estás sanando. Al hacerlo tienes la oportunidad de erradicar por completo todas las migajas de dolor, resentimiento, aborrecimiento, tristeza y desánimo que podrían estar creciendo en tu interior. Al perdonar arrancas todos esos sentimientos de raíz, no permites que crezcan ni que te perjudiquen.

Recuerda que tienes las riendas de tu vida, solo tú puedes decidir si quieres o no seguir coincidiendo con una persona, nadie más puede hacerlo. Si lo que deseas es no seguir viendo a alguien, entonces no debes hacerlo. Sin embargo, no puedes permitirte guardar malos sentimientos dentro tu alma.

Es cierto que nadie puede influir en ti ni obligarte a nada, mucho menos una persona que te ha fallado, pero esto no significa que no puedas perdonarle. Recuerda que el perdón es primordial para el crecimiento personal, y también lo es poner distancia.

Mantente lejos de esa persona, piensa en todas las experiencias vividas e internalizalas como lecciones y aprendizajes, saca lo mejor de cada situación, y evita guardar malos sentimientos. Perdonar a alguien no debe avergonzarte, al contrario, debe hacerte sentir sumamente orgulloso de ti, estás haciendo lo mejor para tu alma.

Perdonar es sanar

Si pasas el resto de tu vida con rencor en tu interior y odiando a quien te lastimó, solo conseguirás desgaste emocional. No vale de nada guardar estos sentimientos negativos, al final solo terminarán por perjudicarte a ti mismo, te harás más daño del que esa persona ya te hizo.

No puedes darte el lujo de guardar esos sentimientos dentro de ti, no puedes permitir esa oscuridad tan dañina dentro de tu alma. Si alguien te lastimó una vez ya ha sido suficiente, no puedes dejar que lo siga haciendo más. Pero no olvides aprender de cada herida, saca siempre lo mejor para tu crecimiento emocional y luego distánciate.

Si perdonas a una persona y decides permanecer junto a ella terminarás en una espera incesante para otras decepciones, cada una más dolorosa que la otra. Lo mejor que puedes hacer es perdonar y alejarte. Esa persona quedará con la tranquilidad de haber sido perdonado, y tú habrás erradicado toda la negatividad de tu interior.

Es momento de entender que perdonar también es aceptar y dejar ir. Si eres tú quien ha fallado y causaste sufrimiento en alguien, no debes pretender que esa persona te perdone y haga como si nada nunca sucedió, ¡no!

No tienes derecho a pedir que todo vuelva a ser como antes, pues ya la fractura está hecha, lo único que puede hacer esa persona por ti y por sí mismo es perdonarte y dejarte ir. Necesitas aceptar que hiciste mal y afrontar las consecuencias, fracturaste la conexión existente entre ustedes, y la confianza nunca volverá a ser la misma. Nunca cometas el error de perdonar para volver junto a alguien, al contrario, empieza a perdonar para sanar tu alma.

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