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Reflexiones, Relaciones

Si vas a amarme, hazlo bien o desaparece con tus mentiras.

Vales demasiado como para perder el tiempo con alguien que no tiene idea de lo que quiere en esta vida. ¿Acaso la sensibilidad se ha perdido a tal punto que hacer algo tan cruel y horrible ya no genera ninguna reacción adversa en quien te engaña?

Me parece absurdo que haya personas dedicadas a lastimar a quienes, con tanta confianza, pero al mismo tiempo un temor muy profundo, han entregado su corazón en bandeja de plata pues llegaron a estar en el confort suficiente como para decir “Él o Ella es el indicado”.

No nos mintamos. Esto no es cuestión de géneros, es cuestión de principios. De mi padre aprendí algo: Antes de lastimar a la persona que amas, pregúntate si te gustaría que a tu madre le hicieran lo mismo.

Evidentemente NO. Creo que la falta de empatía va ligada con la falta de reflexión. Las personas que se dedican a usarnos, lastimarnos y actuar como si no hubiesen hecho nada, tienen un único destino en su vida, y es quedarse completamente solas. 

Estas personas usan su malicia para conquistar corazones nobles con la promesa de amar por siempre y de manera incondicional: La verdad es que el día en que les dejes de ser útil, se olvidarán de sus propias palabras.

 

He aprendido a través de los años, que sin importar lo mucho que me esfuerce, siempre habrá personas intentando ganarme el corazón, intentando sacar un provecho de la nobleza con la que me entrego y, sin ningún pudor, hacer el corazón pedazos y seguir adelante cuando llegue alguien al que puedan exprimir mejor.

Porque esto ya no se trata de que haya personas mejores que tú, se trata de que hay gente pendeja que no sabe lo que quiere o que, de plano, lo único que les importa es obtener algo valioso para sí mismos sin dar nada a cambio.

Esto es un consejo, no solo para ti que estás en el lugar del noble, sino también para ti, cabeza dura que no entiende que el sufrimiento no es cosa de juegos: Nunca, bajo ninguna circunstancia, digas un te amo si aún no has hecho un solo acto de amor y tampoco, creas uno si aún no te lo han demostrado.

La honestidad es un calcetín. Se ha perdido y nadie sabe donde anda. Mientras tanto, andamos con el otro del par puesto, mugriento lleno de mentiras.

Amigo de un solo calcetín, antes de robarle el otro par a alguien que con su más humilde confianza te lo ha dado, búscate alguien a quién también le falte el otro par.

Hay miles de personas a tu alrededor que buscan lo mismo que tú: Un instante de placer, una relación sencilla y pasajera, una conexión sin sentimientos de por medio.

Abre los ojos y ten los huevos para convivir con persona igual que tú antes de ponerte a repartir promesas a personas que si tiene los calcetines bien puestos.

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